Facebook y las webs, interesante para las empresas…

Facebook y las webs, interesante para las empresas…

El uso de redes sociales es ya cotidiano. Son pocas las empresas que no tienen un sitio en Facebook, un perfil o similares, pero… ¿es verdaderamente útil? ¿Que hay de cierto, que es mito y quién alimenta el sistema? ¿Hay razones para no tener un sitio en la red social más extendida del planeta? Son interrogantes que nos planteamos. Y es que hemos llevado a cabo un «estudio» que consistió en interactuar en dicha plataforma durante 90 días con finalidades diversas, entre ellas, alcance, efectividad y resultados, amén de satisfacer nuestra curiosidad.

Lo primero a sacar en claro es que está sobrevalorada «in-extremis«. Podrá tener millones de usuarios y tener un precio de tropecientos millones de lo que sea, cosa que a nadie se le escapa, pero: ¿para quién tiene ésos valores? Es obvio, para sus propietarios y accionistas.

Obviamente, si pensamos en multinacionales de peso y trayectoria reconocidas, la red social puede ser un trampolín publicitario interesante, llegar a las masas a costes bajos, perfectamente asumibles cómo inversión y cuyo retorno estaría estadísticamente asegurado… aunque luego pueda no ser así. En España, se parece a «una moto bien vendida».

Sin embargo, para cualquier autónomo o empresa media, Facebook puede llegar a ser un factor importante de pérdidas. Y es que parece ser que el tiempo que «invertimos» de media en mantener nuestra presencia nos ha resultado inversamente proporcional al grado del beneficio obtenido, que si es igual a cero patatero, quiere decir que nuestro objetivo publicitario no ha servido para nada.

Algunas personas dirán que estamos chalados. Que el sólo hecho de haber tenido dicha presencia ya es suficiente. O ganan mucho dinero y disponen de tiempo libre, o sencillamente, no les interesa leer ésta exposición. Para entendernos claramente, preferimos tener nuestra web, www.h2ole.com a tener www.facebook.com/h2oles. De hecho, ésta última a pasado a nutrirse de contenido que ofrecemos desde la principal, por lo que raro será que puedas vernos en la red social. Y es que seguimos erre que erre.

La empresa que no puede tener y mantener un sitio web decente a dia de hoy, que cierre. No nos inspira ninguna confianza un correo de terceros, por muy buenos que éstos sean. Esas pequeñeces son las que diferencian a la empresa del siglo XXI del empleado que paga el autónomo.

El 97% de nuestra red de contactos son, técnicamente, competencia. Se ha creado una especie de «buen rollito» que aún no entendemos…. ¿cómo puede ser que tengamos «buen rollito» cuando vendemos productos similares, en algunos casos rozando el clon y los potenciales clientes son los mismos? ¿Cortesía profesional o pura hipocresía?

Dentro de ése amplio porcentaje, están los que tienen una segunda/tercera/cuarta/x vida en la red de redes. Expresiones del estilo «recién me he levantado«, «voy a comer«, «mira las fotos de mis críos«, «mi coche«, «me voy a dormir, buenas noches…» denotan una necesidad intrínseca del ser humano por el relacionamiento con sus congéneres. Sumado a la cuota de creciente narcisismo y la ingente necesidad de reconocimiento (dame likes, comenta, dime, reacciones…) tenemos una distorsión entre la persona, el empresario y el negocio en si.

Claro está que éstas expresiones deberían llevarse a un terreno personal y no mezclarlas con el área de negocios, no porque esté bien o mal, sencillamente, porque en muchas ocasiones, la otra parte no es quién dice ser, y claro está, nada mejor que recopilar información generando confianza.

Entre los «alter-ego» utilizados, están los que ya pasan al plano más personal y envían todo tipo de mensajes afectuosos, que van desde un «besito de buenas noches» a un «te espero ésta noche en la cama«. Y te resulta más curioso aún si cabe cuando conoces personalmente a algunos de [email protected] y en sus negocios te tratan con indiferencia absoluta.

También tenemos los del «tiempo libre«, gente que dice tener una empresa y estar trabajando en ella… en Facebook. Se levantan… un mensaje, hablan con un cliente… otro mensaje (si es que hablan), van al aseo… otro mensaje… vuelven del aseo, otro mensaje para indicar que han vuelto, no falta quién les ría la gracia y zas!!! otro mensaje y empieza la cadena de confesiones, risas y demás, para terminar con un «ciao, nos vemos, que tengo que seguir trabajando«… a continuación, viene el mensaje de la oferta del día, otro mensaje que se repetirá hasta que le apetezca. Y todo ésto para culminar con un montón de mensajes del tipo: «muy bueno«, «me encanta«, «que [email protected] estabas en la foto» y demás sucedáneos. ¿Cuando se trabaja?

Esta claro. En 90 días, hemos recibido CERO propuestas de compra desde la plataforma, sólo una empresa se ha interesado en nuestra propuesta para ganar dinero y hemos invertido en ella un promedio de dos horas diarias.

Si tarificamos la hora de un autónomo o un profesional liberal en 50 euros, hemos gastado la nada desdeñable cifra de 100 euros, que multiplicados por 22 días laborables, hacen un total de 2.200 euros/mes. Y en tres meses no hemos recuperado ni una hora.

Conclusión: Facebook no nos es rentable. No al menos a nosotros y siguiendo la pauta a menos que estemos equivocados, tampoco sería de utilidad para muchos de nuestros contactos.

¿Entonces, que hacemos? Pues nada, no preocuparnos. Automatizar el contenido generando feeds desde nuestro sitio web hacia las redes sociales, mientras nos ocupamos de crear contenido de calidad en nuestros sitio, mejorar nuestros servicios siempre y cuando sea posible, optimizar recursos y dejar que nuestros competidores sigan «invirtiendo» su tiempo en las redes sociales.

H2Ole

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